sábado, 12 de febrero de 2011

Un microrrelato de Pedro Carrero Eras

En el infierno tiembla una bombilla[1]
A su lado, en el vagón, una muchacha leía un libro gordo: Los siete pilares de la sabiduría. Envalentonado, pegó la hebra. Fueron hablando de literatura hasta Canillejas. A él no se le había perdido nada en Canillejas, pero tres años más tarde, después de días y noches de placer infinito, ella le tiró a la basura como se tira una bolsa de patatas fritas vacía.


[1] Publicado en Pliegos de la Ínsula Barataria, Revista de Creación Literaria y Filología, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Alcalá de Henares, núm. 3, primavera de 1996, pág. 76.

viernes, 11 de febrero de 2011

Un cuento de Pedro Carrero Eras.

Recordando a Dante en las Pequeñas Antillas [1]
Se despertó bruscamente. Por el ojo de buey del camarote entraba una luz enfermiza que se disolvía en la filigrana de latón del espejo. Había soñado con su casa madrileña de los años infantiles, con el olor a calefacción incipiente y con el frío de aquel ático desde donde se divisaban las cumbres nevadas del Guadarrama. El barco parecía haber aminorado la marcha, pues no se sentían con la misma intensidad los espasmos de la sala de máquinas. Debían estar llegando a alguna isla de las Antillas. Un leve mareo de resaca le enturbiaba los ojos y le hacía perder definitivamente las coordenadas del tiempo y del espacio. Esa mañana salía a cubierta, después de tantos días de reclusión.
Se incorporó y buscó casi a tientas la fotografía. Ella aparecía semiescondida entre la hierba alta, con una rebeca de colores vivos, rojos y azules, sonriendo. Recordó el verso tantas veces evocado y repetido: «Yo la quise, y a veces ella también me quiso» y ese verso era en su alma como el pequeño reguero de óxido que dejan los viejos grifos en los viejos lavabos. Seguía existiendo, aquí, en medio del océano, a pesar de que ella ya no pensara en él. Cuando se le representó la cara de aquel individuo sintió un dolor agudo intercostal. Su mano derecha dejó caer desfallecidamente la fotografía sobre la manta del catre. Encendió un cigarrillo. Había vuelto a fumar desde la separación, desde que ella se marchó con aquel hombre de sonrisa infatigable.
Hacía tiempo que había planeado esa travesía a bordo de un carguero. Nada parecido al paraíso artificial de los cruceros para turistas. Al principio, el mar le había serenado, pero conforme pasaban los días y se abría una mayor distancia se fue apoderando de él una sensación de perro abandonado. Eran inútiles esos gestos de independencia, de dignidad de hombre solitario: ella no podía verlos y, aun en el supuesto de que pudiera verlos, sin duda le serían indiferentes. Ahora debía acostumbrarse a sentir y percibir solitariamente el azul cobalto del cielo, el trajín de los puertos, el olor a salitre, los graznidos de las gaviotas, el inquietante surco de los remolinos que deja el barco sobre la masa de agua, la inmensidad del océano que le rodeaba como un oscuro animal. Ahora la visión del mundo se originaba y moría en él. Estás listo –se dijo–, ya no hay más remedio que recordar las palabras de Francesca a Dante al contarle sus tristes amores con Paolo: «Nessum magior dolore che ricordarsi del tempo felice nella miseria, no hay mayor dolor que acordarse del tiempo feliz en la miseria».
Salió al pasillo. El cocinero chino, con su cara inexpresiva y sus tres dientes metálicos le anunció en un español primario el arribo a Fort-de-France. Subió a cubierta después del desayuno y aspiró profunda e interminablemente el olor a peces putrefactos, mientras que sus ojos vencían la fotofobia. Bajo una mañana gris y desapacible, y escoltado por una bandada de sucias gaviotas, el carguero se dirigía al puerto de la Martinica. Ya entraba en la bocana, al mismo tiempo que un elegante y adornado crucero se disponía a abandonar la isla. Los dos barcos, en direcciones contrarias, se cruzaron a corta distancia. Los turistas del crucero, acodados sobre la barandilla, formaban un melancólico retablo de gabardinas blancas y pañuelos agitados. Seguían en silencio la maniobra y miraban con curiosidad a los del otro barco. Alguno se obstinaba ya en hacer fotografías.
Y ella estaba allí, con una vaga expresión ausente, sobre la cubierta del crucero, junto a aquel individuo de sonrisa sempiterna. Estaba allí, como una aparición increíble, en aquel rincón perdido del mundo. Él, entonces, gritó, la llamó por su nombre, agitó los brazos. Ella fijó en él su mirada penetrante y, tras un instante de estupor, dejó escapar una exclamación y comenzó a moverse en dirección contraria a la marcha del barco, al principio lentamente, después con más rapidez. Movía también los brazos y pronunciaba palabras incomprensibles, quizá su nombre, el de él. Las dos naves se saludaban con sus sirenas y se separaban en direcciones opuestas. La nube de gaviotas se deshizo como espantada por la explosión de un cartucho. Y entonces, cada uno comenzó a correr desenfrenadamente hacia la popa de sus respectivos barcos, gritando, llorando, gesticulando, tropezando, cayendo, volviendo a levantarse, extendiendo los brazos el uno hacia el otro, mientras que el crucero doblaba la punta de la bocana y se perdía en el océano y el barco mercante era engullido por la isla…




[1] Tercer premio del Primer Concurso de «Cuentos y narraciones cortas Nueva Alcarria». Publicado en Nueva Alcarria, 8 de febrero de 1991, pág. 17.

Un relato completo del libro "El arte de narrar. Taller de escritura narrativa". El relato es obra del autor de este libro.

LA CITA

Puedes estar preparando una cita de amor y justo ese día, cuando llega el momento anhelado, eres víctima de un catarro. Todos los detalles estaban previstos para que la velada funcionara perfectamente, para que todo fuera sublime sin interrupción. Pero ahora, qué fatalidad: ¿cómo te vas a presentar ante esa chica moqueando y con una tos perruna? Incluso te habías comprado una chaqueta nueva en las rebajas. Hasta el restaurante indio era del gusto de los dos, si es que ella no miente. Pero ahora, maldito azar, ¿cómo te vas a dirigir a ella con el rostro congestionado y una voz enronquecida? Claro que podrías cancelar la cita, pero no, ya hubo una cancelación previa, por culpa tuya, y si esta vez la llamas y le dices que tampoco puede ser, seguro que te va a borrar con típpex de su agenda telefónica. Ya la ves aplicando la rayita blanca sobre tu nombre y tu teléfono. Puedes llamarla y contarle lo que te pasa, pero ¿quién te dice que no pueda ella llegar a pensar que lo del resfriado es una estratagema tuya, y que a través del teléfono siempre es muy fácil imitar ronqueras y toses?

Así que no queda más remedio que afrontar el encuentro: plantarle cara al albur desdichado. Quedan tres horas para la cita. Toda tu cabeza es pura ebullición catarral. Jurarías que tienes fiebre, pero es mejor no caer en la tentación de echar mano del termómetro. Si usas el termómetro, seguro que la fiebre sube más de la cuenta. Te miras al espejo del baño: estás impresentable. No hay tiempo que perder. Tomas una buena cucharada de jarabe contra la tos. Mejor, media cucharada más. Con una ampolla de suero fisiológico realizas unas benéficas y saludables abluciones nasales en cuyos pormenores escatológicos es preferible no entrar. Después, haces gárgaras con agua oxigenada diluida. Se amontona el repertorio de los remedios caseros, que se suceden contra reloj. Pero no bastan, estás en situación de emergencia. Bajas a la farmacia y compras esa odiosa y traidora medicina que sirve para quitar los síntomas del resfriado y, de nuevo en casa, te metes entre pecho y espalda, con cierta repugnancia, una pastilla diluida en agua.

Ahora tratas de dormir como una media hora en el sofá, no más, no una de esas siestas de pijama y orinal, sino algo más breve, que te reconforte un poco. Te quedas amodorrado y confuso, y sueñas que un tren, tu tren, va a salir, y que es muy fácil cogerlo, pero hay como una fuerza que te inmoviliza. ¡Con lo fácil que es llegar a la estación! ¡Pero si ya estás en ella, en el andén! Pero el tren ya ha salido y ves alejarse con angustia el último vagón, con el farolillo rojo, intensamente rojo. Te despierta uno de tus propios ronquidos, un ronquido de sobresalto.

Quedan tres cuartos de hora para la cita en el restaurante. Te sientes ya un poco más aliviado. Un tanto nervioso bajas a la calle. Llueve, por fin, intensamente. Esperas a que pase un taxi, y en la espera la rueda de un coche aplasta un charco y lanza sobre tus pantalones y los zapatos una buena rociada de agua sucia. ¿Serás imbécil? Las desgracias nunca vienen solas, porque, ya se sabe, con la primera se baja la guardia. Los contratiempos se suceden, como en lo de la herradura: por un clavo se perdió una herradura, por una herradura se perdió un caballo, por un caballo se perdió un caballero, por un caballero se perdió una batalla y por una batalla se perdió un reino.

Llega por fin el taxi y en el trayecto te dedicas a limpiar los bordes de los pantalones con el pañuelo y con pañuelos de papel los zapatos ¡Qué asco! Vamos a ver si así no se nota. ¿Me habré levantado hoy con el pie izquierdo? El taxista te lanza miradas torvas, de desconfianza, porque te ve agachado, aplicado en labor de limpiar los pantalones. Guardas con precaución en un bolsillo del abrigo los pañuelos de papel, arrugados y oscuros.

Y en ese momento suena el móvil. ¡Pero si es ella! Con voz congestionada te dice que tiene un gripazo y treinta y ocho y medio de fiebre, y que se ha metido en la cama y no está para nadie, y que lo siente. Balbuceando, le das a entender que tú, que bueno que tú… que tú también…, que no, que se mejore, que lo entiendes.

¿Habrá fingido?

jueves, 18 de febrero de 2010

Taller intensivo de escritura narrativa

Profesor: Pedro Carrero Eras
Horario: martes de 16.00 a 18.00 horas
Fechas: Del 9 de marzo al 27 de abril de 2010
Lugar: Aula 12 del Colegio de Málaga, Filosofía y Letras, Universidad de Alcalá
Más información en www.escritura-uah.es, o pueden escribir a
escritura@uah.es
Escuela de Escritura de la Universidad de Alcalá

viernes, 6 de noviembre de 2009

ÍNDICE DEL LIBRO El arte de narrar. Taller de escritura narrativa, de Pedro Carrero Eras


CAPÍTULO PRIMERO

1.1. Conceptos fundamentales sobre la creación literaria
1.2. Selección y combinación
1.2.1. Plano del contenido: el argumento y su disposición
1.2.2. Plano de la forma: selección y combinación de palabras
1.3. Algunos rasgos específicos del lenguaje literario

Ejercicios


CAPÍTULO SEGUNDO

2.1. La narración: concepto y características generales
2.2. Lo verdadero, lo verosímil y lo inverosímil

Ejercicios


CAPÍTULO TERCERO

3.1. Diversas formas narrativas por la extensión. El cuento y la novela
3.2. Breve descripción histórica sobre la novela y el cuento: orígenes y géneros
3.3. Manifestación del relato en diversas formas de la expresión y la comunicación. Literatura y cine

Ejercicios


CAPÍTULO CUARTO

4.1. Contenido de la narración: el argumento y el tema
4.2. Sobre títulos y prólogos

Ejercicios
CAPÍTULO QUINTO

5.1. Consideraciones generales sobre la estructura del relato
5.2. La acción y el tiempo
5.3. La visión retrospectiva, flash-back o analepsis
5.4. La prolepsis o anticipación
5.5. La elipsis u omisión de hechos
5.6. La pausa

Ejercicios


CAPÍTULO SEXTO

6.1. La perspectiva narrativa. Estilo directo, estilo indirecto y estilo indirecto libre
6.2. Distinción entre el autor y el narrador
6.3. Distinción entre el lector y el narratario
6.4. El recurso del manuscrito hallado

Ejercicios


CAPÍTULO SÉPTIMO

7.1. El uso de las personas gramaticales en la perspectiva narrativa
7.1.1. Uso de la tercera persona como punto de vista. La omnisciencia. El narrador autoral
7.1.2. Uso de la primera persona como punto de vista
7.1.2.1. Narrador ficticio protagonista de la historia
7.1.2.2. Narrador ficticio implicado secundariamente en el relato
7.1.2.3. Narrador autobiográfico
7.1.2.4. Uso de la segunda persona como destinataria
7.1.2.5. El monólogo interior y el flujo de conciencia
7.1.3. La plurivocidad o perspectiva de varios narradores

Ejercicios


CAPÍTULO OCTAVO

8.1. El uso de los tiempos y modos verbales en la narración. Consideraciones generales
8.1.1. La perspectiva en pasado. El pretérito y el copretérito
8.1.2. La perspectiva en presente. El presente histórico o narrativo
8.1.3. La perspectiva en futuro: su función

Ejercicios


CAPÍTULO NOVENO

9.1. Las actitudes del narrador y su presencia en el relato
9.2. La intrusión del narrador
9.3. Las digresiones en el relato
9.4. Juicios de valor del narrador sobre asuntos y personajes
9.5. Sobre el suspense, lo inesperado y la intriga

Ejercicios


CAPÍTULO DÉCIMO

10.1. La página en blanco: escribir un relato
10.2. El conflicto, esencia del relato
10.3. La visión desenfadada, el humor y la ironía
10.4. La cuestión de la ideología y las intenciones del autor
10.5. El recurso de lo autobiográfico. Distinción entre autobiografismo y experiencia
10.6. La cuestión de la originalidad.

Ejercicios


CAPÍTULO UNDÉCIMO

11.1. El lector real, el público.
11.2. El lector, la actualidad y las modas

Ejercicios


CAPÍTULO DUODÉCIMO

12.1. El arte de los detalles
12.2. El arte de las descripciones. Un muestrario de algunas obras narrativas
12.3. Reflexión sobre la elaboración esteticista máxima
12.4. La documentación sobre ambientes, hechos y personajes
12.5. Más allá del realismo y de la documentación exhaustiva: otros tipos de novela

Ejercicios

CAPÍTULO DECIMOTERCERO

13.1. El culturalismo en la narración
13.2. Culturalismo literario y artístico en la narrativa
13.3. Reflexiones y recomendaciones sobre el culturalismo en la narrativa

Ejercicios


CAPÍTULO DECIMOCUARTO

14.1. La creación de personajes
14.2. Diferentes personajes según su importancia o incidencia en el relato
14.3. Procedimiento para construir un personaje. El retrato
14.4. Tipos de personajes: personajes planos y personajes redondos
14.5. El concepto de función y el concepto de actante
14.6. Sobre el carácter moral de los personajes

Ejercicios


ANEXO
I. Textos de distintos autores
II. Textos del autor
III. Propuestas y orientaciones para el desarrollo de los ejercicios


Bibliografía esencial

Lista de nombres propios y obras citadas

Lista de conceptos
Pedro Carrero Eras
10/2009 - Tirant lo Blanch - Prosopopeya
Taller de escritura narrativa
1ª Edición / 421 págs. / Rústica / Castellano / Libro
ISBN10 8498766354; ISBN13 9788498766356
Precio: 34,90 euros

También disponible en formato electrónico*:
Precio: 18,00 euros
Adobe Digital Editions. Para conocer más sobre este formato pulse aquí:
http://www.tirant.com/detalle?articulo=8498766354&titulo=El arte de narrar&patron=null&level=null

Este manual de taller de escritura creativa está pensado para un público amplio, esté o no familiarizado con la práctica de la escritura narrativa y con la terminología del análisis del relato. Por ello, sus lecciones están expuestas con la máxima claridad, de forma que cualquier término técnico, voz poco usada o palabra con significado especial no se utilizan sin ofrecer, al mismo tiempo, una explicación. Otra característica es la constante combinación de teoría y práctica, con ejemplos de autores y del propio autor del manual en el interior de los capítulos; con ejercicios a continuación de cada capítulo; con un anexo con textos de autores y del autor del manual que sirven de constante referencia en las explicaciones; y con una sección final del anexo en la que se ofrecen pautas y orientaciones para desarrollar los distintos ejercicios planteados. También contiene recomendaciones o consejos sobre aspectos importantes de las técnicas y procedimientos narrativos, pero que se presentan sólo como orientaciones, no como dogmas, pues, en última instancia, siempre deben quedar a salvo la independencia del arte y la propia libertad creadora del alumno.

Pedro Carrero Eras es Doctor en Filosofía y Letras (Filología Románica) por la Universidad Complutense de Madrid. Es Profesor Titular de Universidad, de Literatura española, en la Universidad de Alcalá. Ha sido redactor del Diccionario Histórico de la Lengua española en la Real Academia Española y Director del Departamento de Filología de la Universidad de Alcalá. Es especialista en literatura hispánica contemporánea. Ha impartido numerosas conferencias y seminarios tanto en España como en otros paises. Dirige cursos de verano sobre literatura hispánica del siglo XX. Entre otras actividades y cargos hay que destacar que es miembro numerario del Instituto de Estudios Madrileños y miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Cervantina de Madrid. También es Presidente de la asociación cultural Instituto de Indología.