En el infierno tiembla una bombilla[1]
A su lado, en el vagón, una muchacha leía un libro gordo: Los siete pilares de la sabiduría. Envalentonado, pegó la hebra. Fueron hablando de literatura hasta Canillejas. A él no se le había perdido nada en Canillejas, pero tres años más tarde, después de días y noches de placer infinito, ella le tiró a la basura como se tira una bolsa de patatas fritas vacía.
[1] Publicado en Pliegos de la Ínsula Barataria, Revista de Creación Literaria y Filología, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Alcalá de Henares, núm. 3, primavera de 1996, pág. 76.
sábado, 12 de febrero de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario